En el año 1873, el intendente Apolinario Cisneros, contrató al arquitecto italiano Pedro Petrocchi, para la construcción de la Intendencia Municipal, la Iglesia y la Escuela N°1, respetando las antiguas consignas de que estos edificios deben estar en una misma cuadra, frente a la plaza principal, y que el primero de ellos se asemejara a un cabildo.
En 1878 ya estaban terminados los edificios del Palacio Municipal y de la Iglesia, al hacerse cargo de la intendencia Miguel Plaza Montero.
Es un lugar apropiado para ser visitado por quienes llegan a la ciudad, ya que constituye una verdadera pieza arquitectónica, especialmente por alguna de sus dependencias.
La fachada del edificio conserva prácticamente intacta la estructura original, si bien se han efectuado refacciones en su interior para adaptar las dependencias a las necesidades funcionales.
En la faz edilicia es destacable el Salón Rojo, que representa una verdadera reliquia con valor artístico e histórico. Su pintura y decoración fue realizada por un artista francés, quien reprodujo uno de los salones del Palacio de Versalles. También se destaca el Salón Azul.
Los muebles, las estatuas y las seis arañas de cristal de bacará que lucen en los mismos, fueron traídos de París.
La vista señorial que posee el palacio en su frente se embellece aún más, con el aporte que le da el natural colorido de la Plaza Mitre.

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